• Qué es un Postbiótico?

    En la última década hemos sido testigos de un aumento exponencial en el uso terapéutico de probióticos y prebióticos tanto para patologías gastrointestinales agudas como crónicas. El uso de postbióticos como el ácido butírico es una nueva herramienta en gastroenterología y nutrición.

     

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  • Suplementación Nutricional con Ácido Butírico. Qué Evidencias Tenemos?

    El ácido butírico es un acido graso de cadena corta con un papel central en el metabolismo y homeostasis del aparato digestivo, fundamentalmente del colon.

    Principalmente es aportado al organismo a través de la fermentación microbiana de la fibra dietética, y en menor medida a través de algunos alimentos que contienen diferentes formas químicas de acido butírico, aunque en cantidades muy pequeñas.

    Debido a las importantes acciones positivas del ácido butírico sobre el desarrollo del epitelio intestinal, el equilibrio de la microbiota intestinal, la permeabilidad intestinal, y su marcado efecto antiinflamatorio, han sido abundantes y extensos los ensayos clínicos sobre los posibles usos terapéuticos de la suplementación con este acido graso de cadena corta en patologías gastrointestinales, como por ejemplo:

    • Enfermedad Inflamatoria Intestinal (Colitis Ulcerosa y E. Crohn)
    • Sindrome de Intestino Irritable
    • Cáncer de colon
    • Estreñimiento
    • Diarrea
    • Diarrea del viajero
    • Diarrea asociada a antibióticos

    A continuación hacemos hincapié y comentamos algunos ensayos clínicos llevados a cabo y los posibles usos terapéuticos derivados:

    A un grupo de 219 personas diagnosticados de colitis ulcerosa que mostraban una respuesta incompleta al tratamiento con mesalazina, se les añadió al tratamiento estándar 900 mg de butirato más 0,250 gramos de inulina, tras lo que se observó una mejora en la sintomatología y en la actividad de la patología.
    Combined butyric acid/mesalazine treatment in ulcerative colitis with mild-moderate activity. Results of a multicentre pilot study. Minerva Gastroenterol Dietol. 2008 Sep;54(3):231-8. 

    En este estudio se dividieron a los pacientes con colitis ulcerosa en dos grupos, uno tomó mesalazina y el otro mesalazina + butirato. El butirato mejoró la eficacia de la mesalazina.
    Combined oral sodium butyrate and mesalazine treatment compared to oral mesalazine alone in ulcerative colitis: randomized, double-blind, placebo-controlled pilot study. Dig Dis Sci. 2000 May;45(5):976-81. 

    En este otro, 66 pacientes con Síndrome de Intestino Irritable recibieron un suplemento de ácido butirico microencapsulado en un grupo y en el otro recibieron placebo. En las personas que recibieron el suplemento se observó una reducción de la frecuencia de los síntomas.
    Microencapsulated sodium butyrate reduces the frequency of abdominal pain in patients with irritable bowel syndrome. Colorectal Dis. 2013 Feb;15(2):204-9. 

    Este artículo describe y detalla los beneficios potenciales del ácido butírico en el manejo clínico del síndrome de intestino irritable:
    Butyric acid in irritable bowel syndrome. Prz Gastroenterol. 2013;8(6):350-3. 

    A 42 personas que viajaron a países tropicales se les dividió en dos grupos, unos tomaron un suplemento de ácido butírico y otros placebo. En el grupo que recibió ácido butírico se vio una disminución de los casos de diarrea del viajero.
    Sodium butyrate and short chain fatty acids in prevention of travellers’ diarrhoea: a randomized prospective study. Travel Med Infect Dis. 2014 Mar-Apr;12(2):183-8. 

    Este es un estudio experimental donde se observa el potencial clínico de asociar un probiótico como Lactobacillus GG con una forma de administración de ácido butírico (Tributirina) sobre el daño intestinal asociado a antibióticos.
    Lactobacillus GG and tributyrin supplementation reduce antibiotic-induced intestinal injury. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2013 Nov;37(6):763-74.

    En este artículo se explica el potencial del ácido butírico en el tratamiento de los desordenes de la defecación, así como su mecanismo de acción:
    Butyric acid in functional constipation. Prz Gastroenterol. 2013;8(5):295-8.  

    Este es un ensayo que evalúa la capacidad antiproliferativa combinada de la tributirina (una forma de administración de ácido butírico) y  de la vitamina D, en células de cáncer de colon.
    Tributyrin, a stable and rapidly absorbed prodrug of butyric acid, enhances antiproliferative effects of dihydroxycholecalciferol in human colon cancer cells. J Nutr. 2001 Jun;131(6):1839-43.

    Un tema clave y han tratado diferentes investigaciones y ensayos, es la búsqueda de optimizar las formas de administración de ácido butírico, para asegurar una liberación adecuada. En este sentido destaca la tributirina, triglicérido que libera ácido butírico por acción de las enzimas lipasas.
    Clinical and pharmacologic study of tributyrin: an oral butyrate prodrug.Cancer Chemother Pharmacol (2003) 51: 439.

    Por último, destacar el articulo publicado en World Journal of Gastroenterology titulado “Potential beneficial effects of butyrate in intestinal and extraintestinal diseases”, en el cual se repasan y sintetizan los principales ensayos e investigaciones sobre el amplio abanico de usos clínicos del ácido butírico.
    Potential beneficial effects of butyrate in intestinal and extraintestinal diseases. World J Gastroenterol. 2011 Mar 28; 17(12): 1519–1528.

     

    David Manrique @ManriqueDVD 

    María Eugenia González @EuNutricion

  • Ácido Butírico: Una Nueva Oportunidad de Intervención Nutricional en Salud Intestinal

    La fibra vegetal que tomamos en la dieta es fermentada por los microorganismos de la microbiota intestinal dando lugar, entre otros compuestos, a ácidos grasos de cadena corta (SCFAs), entre ellos podemos destacar el ácido butírico.

    Es ampliamente aceptado el papel de estos ácidos grasos de cadena corta SCFAs en el desarrollo y trofismo de los enterocitos.

    Concretamente el ácido butírico se ha reconocido como un elemento potenciador de la salud gastrointestinal en humanos y elemento energético fundamental para el epitelio intestinal. Tiene la capacidad de influir de forma positiva sobre el control de entero-patógenos y la protección/desarrollo de la mucosa intestinal. Además, ha sido asociado con otras acciones beneficiosas sobre la salud intestinal, como efecto antiinflamatorio y disminución del estrés oxidativo.

    Su uso en alimentación animal se remonta ya a más de 20 años, estando  disponibles en el mercado múltiples formas galénicas, desde sales de calcio o sodio a formas recubiertas de liberación retardada, e incluso ésteres de ácido butírico como las tributirinas. Sin embargo, el uso en dietética y nutrición humana llama la atención por la escasa experiencia y utilización.

    Principales formas galénicas de comercialización de ácido butírico para uso en nutrición animal:

    • Ácido butírico en forma de sales (sódicas o cálcicas)
    • Sales protegidas. Consisten en envolver el principio activo (sal de ácido butírico) en grasas
    • Ésteres de ácido butírico. A cada glicerol se pueden unir hasta 3 moléculas de ácido butírico, formando las tributirinas

    En el siguiente gráfico se esquematizan varias de las principales acciones del ácido butírico de posible interés en salud intestinal humana:

    butyric acid for SCFAs

    Graphics: ELiE Health Solutions https://eliehs.com/scfas 

     

    Aunque es escaso el uso de ácido butírico en salud intestinal humana, si existen entidades que están desarrollando formulaciones en Estados Unidos y en Europa.

    Por tanto, basándonos en la experiencia previa de utilización en nutrición animal y salud intestinal en avicultura y porcino, se nos abre ante nosotros otra posible herramienta de intervención dietética sobre la salud intestinal y la diversidad de la microbiota.

    La investigación y desarrollo de formas galénicas que permitan la ingesta de dosis adecuadas de ácidos grasos de cadena corta, principalmente ácido butírico, y su liberación en diferentes partes del intestino, será un ámbito de trabajo para los próximos años, que nos permitirá sumar al arsenal de preparaciones prebióticas y probióticas otro nuevo ingrediente de acción sobre el epitelio intestinal y la microbiota.

    Seguimos trabajando……

     

    Fuentes:

    ELiE Health Solutions https://eliehs.com/scfas 

    Papel multifactorial del butirato en la salud intestinal en aves http://nutricionanimal.info/orffa-papel-multifactorial-del-butirato-en-la-salud-intestinal-en-aves/

    Tributirina, la influencia de una nueva forma de ácido butírico sobre la integridad digestiva. http://nutricionanimal.info/tributirina-la-influencia-de-una-nueva-forma-de-acido-butirico-sobre-la-integridad-digestiva/

     

    David Manrique 
    @ManriqueDVD 

    María Eugenia González 
    @EuNutricion

  • La Microbiota como Órgano: ¿Un Paso Intermedio en la Evolución?

    Origen de la Mitocondria: Situándonos hace unos 1.500 millones de años, una célula procariota con capacidad para obtener energía empleando oxígeno molecular se fusionó con otra célula procariota (o eucariota primitiva) al ser fagocitada sin ser inmediatamente digerida. De esta manera se produjo una simbiosis permanente entre ambos tipos de seres: la procariota fagocitada proporcionaba energía y la célula hospedadora le ofrecía a cambio un medio estable y rico en nutrientes para vivir.

    El texto que anteriormente habéis leído describe brevemente la conocida como teoría endosimbiótica sobre el origen de la mitocondria, necesario como preámbulo para el relato de ciencia-ficción que a continuación os proponemos. 

    Esperamos que os guste!


     

    Han pasado 1.000 millones de años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y el ser humano ha logrado habitar prácticamente todo el Universo conocido.

    En un pequeño laboratorio localizado en el planeta Marte, el científico ucraniano Roman Metchnikoff‎, pariente lejano del Premio Nobel Élie Metchnikoff, investiga unos pequeños orgánulos presentes en las células del epitelio intestinal humano.

    Estos pequeños orgánulos están prácticamente fusionados con la membrana del enterocito y poseen unos canales capaces de transportar hacia su interior grandes moléculas de fibra alimentaria como inulina o almidón resistente. A través de diferentes mecanismos enzimáticos se producen cantidades importantes de ácidos grasos de cadena corta, como por ejemplo el ácido butírico. Estos nutrientes suponen una fuente fundamental de energía para el organismo.

    Hace unos cientos millones de años el ser humano cambió paulatinamente sus hábitos dietéticos, pasando de una dieta prácticamente carente en fibra alimentaria (finales del siglo XXI) hasta los tiempos “actuales”, donde la fibra alimentaria representa de forma cuantitativa alrededor del 50% de la ingesta calórica.

    Nuestro buen amigo Roman se hace muchas preguntas… ¿Cuál es el origen de estos pequeños orgánulos hiper-productores de ácidos grasos de cadena corta? ¿Estarán relacionados con los cambios de hábitos dietéticos que se han producido en los últimos millones de años?

    Entre los artículos del siglo XXI que lee, encuentra que los científicos de la época investigaban sobre algo llamado “microbiota”, a la que comenzaban a denominar como un “órgano más”. La definían como un conjunto de microorganismos que vivían en simbiosis con el ser humano y que ocupaban fundamentalmente cavidades abiertas al exterior como el aparato digestivo…

    El avispado Roman logra localizar unos artículos en los que se describen las principales funciones de las bacterias que forman parte de la microbiota intestinal, y una de ellas es la producción de ácidos grasos de cadena corta, que sirven de sustrato energético para las células del epitelio intestinal… y de repente, se le ocurre pensar… ¿Y si en algún momento estas bacterias fueron fagocitadas e incorporadas a la propia célula del epitelio intestinal?

    Años más tarde, Roman sigue orgulloso los pasos de un lejano pariente suyo y logra el Premio Nobel por una investigación a la que tituló “Teoría Endosimbiótica sobre la Desaparición de la Microbiota Intestinal”

    To be continued…


     

    Esperamos que hayáis disfrutado de este pequeño relato de ciencia-ficción pero… ¿Y si la ficción no estuviera tan lejos de una futura realidad?
    Actualmente se considera a la microbiota como un órgano más, ¿Es ésta la concepción más adecuada?

    ¿Y si pensáramos en considerarla una parte mas de cada órgano?

    ¿No sería más acertado considerar a los microorganismos que pueblan la superficie del aparato digestivo como parte constitutiva del mismo? Las funciones que desarrollan estos microorganismos son fundamentalmente nutritivas, metabólicas e inmunitarias y estas funciones son complementarias e intrínsecas al propio aparato digestivo. De momento estas bacterias y microorganismos siguen viviendo “sobre” nuestras células, pero quien sabe si la cuenta atrás ha comenzado hacia un cambio evolutivo… desde la simbiosis hacia la endosimbiosis.

    Con este artículo nos planteamos si debemos seguir considerando la microbiota como un órgano más o más bien como parte constitutiva de los tejidos y aparatos en los que habitan.

    Esperamos que tengáis un buen día!

    Saludos!

     

    David Manrique @ManriqueDVD 

    María Eugenia González @EuNutricion

     

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